La escasez de enchufes en oficinas, locales comerciales y viviendas particulares da lugar a un amasijo de cables en distintas zonas, puesto que los alargadores y ladrones se hacen imprescindibles para responder a las demandas de trabajadores y moradores.

Ya hablamos hace unas semanas de enchufes en la cocina. Ahora seguimos con aseos, baños y dormitorios. En aseos y baños bastarán un par de enchufes en la zona de lavabo y espejo. Eso sí, habrá que instalarlos a más altura que el propio lavabo, por motivos de seguridad: el agua y la electricidad no se llevan nada bien.

Apostamos por más de uno, por una sencilla razón. Si no hay calefacción central en la vivienda, en invierno hay que tener previsto uno para, por ejemplo, un toallero eléctrico. Seca las toallas de modo más rápido, a la vez que sirve para calentar la estancia. Mientras, segundo quedará libre para cepillos eléctricos, secador, maquinilla…

En el dormitorio principal habrá que instalar un enchufe, o un par, por cada  lado de la cama. Servirán para una lámpara, pero también para el despertador eléctrico, el cargador del móvil, la tablet…

Escritorio

Además, si la habitación es grande y cuenta con distintas zonas, habrá que pensar bien en ellas. ¿Hay espacio para un escritorio, para una pequeña zona de trabajo? ¿Sí? Entonces, habrá que contar con dos enchufes más: lámpara y ordenador, por ejemplo.

Si además se pretende tener teléfono fijo y televisión en la habitación, habrá que tener en cuenta la  instalación de la línea y la antena, además de los enchufes para los equipos.

En habitaciones más pequeñas, se colocarán un par junto a la cama, además de otros dos en la zona de estudio.

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